Estamos retrocediendo en el tiempo. Buceando en nuestro pasado para reconocer las cosas auténticas y buenas. Llegó el progreso y nos olvidamos de los cestos de mimbre, esparto y de olivos para elevar en un pedestal al plástico. A las malditas bolsas de plástico. Ahora ya no las queremos porque perjudican de manera bestial al medio ambiente. Estos cestos que durante años has sido relegados a algun rincón de la casa y que sólo servía para decoración ya no está en decadencia.
Nuestros abuelos lo utilizaban en diferentes tareas y ahora nosotros lo volveremos a utilizar. Igual algún famoso lo ponga de moda y haga de ello una MODA. Pero igual en estos tiempos de crisis que corren les sea un alivio para la economia de los trabajadores de zonas rurales que saén de este bello y noble oficio que lo abandonaron por un jornal en la construcción. Así se escribe la historia.
Esta imagen la hice en un pueblecito de Salamanca que se llama La Alberca y que recomiendo que visitéis alguna vez.
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